Menú Principal

Diario Espiritual

Inicio arrow Capilla Casa Generalicia
Gobierno General
  • Capilla Casa Generalicia  ( 5 items )

    El Padre Marko Ivan Rupnik, sj explica el contenido del mosaico

    La inspiración de esta obra de arte mosaica partió precisamente de la Beata María Petković, que en este lugar estuvo sepultada. He partido de una mirada, que la misma Beata María tuvo y explicó, como la visión de un Cristo Crucificado, real, cubierto de una capa azul marino.

    He aquí, el punto inicial teológico descrito en el Evangelio de Juan, donde la crucifixión coincide con la manifestación de la gloria de Dios. Cristo crucificado en el árbol de la cruz, en el conjunto de nuestra tradición, coincide con el árbol del Edén. Adán ha pensado que Dios es Alguien que no dona, un Dios celoso de las cosas. Pero ahora que la revelación está completa, Dios se revela no sólo como el que dona, sino que se dona a sí mismo revelando así su amor infinito, y confiándose en nuestras manos.

    El amor subsiste para siempre, por eso el Hijo no puede permanecer en la tumba. En la misma muerte de Cristo comienza también una especie de éxodo de toda la historia hacia el Padre.

    He aquí entonces, el Cristo sobre la cruz tiene un movimiento ascendente, con fuerza y una señal espiritual firme. El costado abierto es nuestro nacimiento; es la Iglesia y la Madre de Dios que convoca a la fuente inextinguible. Es, en efecto, la imagen de la Iglesia. Por eso, la capa de Cristo que se despliega, envuelve también a la Madre de Dios. Así la Iglesia se reviste de la gloria de Dios porque es esposa de Cristo.

    El Espíritu Santo es el soplo que comunica el amor de Dios y nos entreabre el significado de la muerte de Cristo.
    El color azul marino, a través de toda la tradición de la Iglesia, es el color de la humanidad. La Beata María Petković, con una excepcional intuición espiritual, ve a Cristo con la capa azul y que precisamente asume sobre sí a la humanidad, esta humanidad que desde Él se torna viva y es impulsada por el Espíritu Santo.

    La reliquia de la Beata María Petković, colocada en un lugar privilegiado, detrás del presbiterio, separado con un sutil velo, testimonia que ella vive en Cristo.

     

    San Juan Damasceno decía: el oro con su luz evoca la santidad y la fidelidad de Dios; el Ángel con el cetro es la potencia del Dios Trino, y la lámpara con su luz testimonia la presencia de Cristo, y aquí en particular, de Cristo Eucarístico. María Petković está aquí en este espacio habitado sólo de la vida del Espíritu, que está entre el Ángel y Cristo.

    Todas las piedras, los colores y el oro están puestos de modo que revelan la vida, el dinamismo y la luz para crear así un espacio digno de la santa liturgia.

    Saliendo de la Capilla encontramos la imagen de San Francisco, que en una perfecta complacencia invoca sobre nosotros una bendición espiritual.

    Así se sale de la liturgia, precisamente como en la antigua tradición, junto a los santos reunidos y convocados en torno a la Santa Eucaristía.

    En nuestra Comunidad, acompañamos con la oración y el amor fraterno a todas nuestras Hnas. dispersas en el campo del Apostolado y a toda la humanidad.

    DIOS PADRE MISERICORDIOSO BENDIGA A TODOS USTEDES